a exploración funcional y la endoscopia son las dos técnicas más específicas de nuestra especialidad, Neumología. La fisiopatología respiratoria, junto con la información morfológica y la biología molecular, con tan gran fuerza expansiva actual, son la base conceptual de nuestro trabajo diario: macro y micromorfología, y macro y microfunción.
La fisiopatología ha permitido comprender los procesos fisiológicos y patológicos del aparato respiratorio y desarrollar una precisa exploración funcional pulmonar; igualmente ha propuesto muchas soluciones prácticas a los problemas médicos, como son, entre otras, las posibilidades actuales de la anestesia, de la atención a la ventilación en unidades de cuidados intensivos y los métodos no invasivos de ventilación mecánica, incluyendo aquí también el control del numerosísimo grupo de pacientes con síndrome de apnea del sueño.
En el presente fascículo presentamos tres aspectos singulares de la fisiopatología respiratoria, en tres aspectos diferentes: en el primero de ellos se trata de una combinación de problemas metabólicos que producen insuficiencia respiratoria. A propósito de la presentación de los resultados nos permitimos recomendar el uso de alguno de los esquemas clásicos de representación de la también clásica ecuación de Henderson-Haselbach, que relaciona pH, PaCO2 y bicarbonatos; redundando un poco en el clasicismo, es el esquema de Davenport el que posiblemente muestre más claramente esta relación, aunque quizás lo preferimos porque es el que nos resulta más familiar. El pH del medio interno es el principal elemento a conservar en nuestro organismo, ya que garantiza el adecuado metabolismo celular; y así, el citado esquema contempla sus variaciones a nivel sanguíneo, entre 7,1 y 7,6, posiblemente considerando las situaciones fuera de estos límites como excepcionales y, desde luego, peligrosas. El caso que presentamos se sale claramente del primitivo esquema, y por ello es singular, mostrando inicialmente un pH de 7,6 que acaba descendiendo finalmente por debajo del límite inferior de bicarbonatos.
El segundo caso que presentamos muestra una aproximación al difícil tema de la valoración de la operabilidad en una patología de pronóstico ciertamente malo como es el carcinoma broncogénico. Aquí lo singular está en la combinación de parálisis frénica izquierda con la necesidad de hacer neumonectomía derecha. En el momento más productivo del desarrollo de la espirometría se generalizó el uso de dobles espirómetros, que permitía complejos estudios en el esfuerzo y, por otra parte, posibilitaba el análisis por separado de los dos sistemas bronquiales mediante la inserción de un catéter de doble luz de Carlens. Estos equipos, con una base puramente mecánica, han sido sustituidos con todo éxito por los modernos espirómetros informatizados, basados en el uso de neumotacógrafos. En algunos casos, echamos de menos aquella tecnología, y en el paciente concretamente referido en este fascículo, hubiera sido útil una broncoespirometría convencional midiendo por separado capacidad vital, volúmenes corriente y por minuto y, sobre todo, y del mayor interés, consumo de oxígeno unilateral. En ausencia de esta tecnología, nos aproximamos a ese estudio mediante la oclusión unilateral de un bronquio con un balón de un catéter de Fogarty. También es singular que, a pesar de este estudio, sus resultados no fueron los que finalmente decidieron la actitud terapéutica a seguir.
En el tercer caso comentamos una brillante solución para un tipo de pacientes con insuficiencia respiratoria absoluta e irreversible, abocados a una vida con permanente dependencia de un respirador. El desarrollo de la tecnología de neuroestimulación ha permitido en este campo aportar soluciones que pueden cambiar drásticamente la calidad de vida de estas personas. |